Silencio. Solo hay silencio a mí alrededor. Y un terrible olor a sueños muertos. No diré nada. No escucharé nada. Que nada se mueva. Que nada me despierte. No quiero mirar al espejo y reconocer que lo que está del otro lado es solo una sombra de una risa antigua. Una mirada de un presente destruido. Las curvas de un cuerpo cansado a destiempo. Quiero dormir, y solo así, recordar lo que un día fue un sueño…