Recuerdo ese jardin que me trae tantos recuerdos. Lo siento como si estuviera alli todavia. Ese aroma a madreselvas, ese columpio que me cobijaba en tantas horas de silencios. Esos silencios que eran tranquilizadores, acompañados de una mirada diafana hacia todo ese mini mundo, tan MIO, que me acompañaba en esas tardes de siesta de verano. Todavia puedo oir los murmullos de mi bisabuela, que mientras preparaba los mas exoticos te de frutas, me vigilaba por esa ventanita, adornada de malvones, que alegraba un poco la vieja casona. Y tambien te recuerdo a vos, mama, que siempre tuviste esa mirada, llena de dolor, pero que a la vez florecia dulce y te brillaban los ojos cuando yo te mostraba mi mundo imaginario, lleno de princesas y dragones, en el cual todo el jardin era mi castillo y en cada rinconcito me esperaba una nueva aventura. Ahora es imposible retornar a ese mundo maravilloso, pero puedo tratar de reproducirlo, con un poco de la misma música, del mismo olor, la misma penumbra… o con un poco de imaginación. Eso me bastará hoy, un poco de imaginación… para sentirme cobijada de nuevo
