Las heridas, en las mujeres, cicatrizan si; pero siempre están ahí, visibles, recordándonos cada dolor, cada decepción, cada daño.
Hay días en que pasamos a visitarlas y nos parece que siguen abiertas. Les pasamos el dedo suavemente, como con miedo a que nos siga doliendo. Claro, la sensación no es la misma a la de una herida abierta, pero es como un escalofrío, todavía sentimos algo.
Hoy, particularmente le pasé el dedo, despacito, a algunas de mis heridas, las más recientes, las que no cicatrizaron del todo, duelen! Y duelen mucho aún! Así que HOY no me pidas más de una sonrisa por hora, porque HOY… estoy de luto…
